Hace unos años os conté que en Valladolid se encontraba el sillón del Diablo, que está en su museo arqueológico con un cordelito rojo para que nadie se siente ya que o sales sabiendo anatomía a la perfección o serás tú quien engrose las filas del anatómico forense.
Pero el sillón de hoy, es diferente aunque también está en un museo para que nadie se siente encima solo que este está un poquitín mas lejos, en Yorkshire, Reino Unido...
| La casa de Busby en la actualidad |
Tom Busby era un hombre que se pasaba mas tiempo borracho que sobrio, estafador, violento y muy conocido en Yorkshire allá por 1702. Lo que pasa es que sin entender muy bien porqué, consiguió enamorar a una chica llamada Kirby Wiske con toda la familia de ella oponiéndose a la relación ya que era bien conocida la fama de Tom.
A pesar de todas las oposiciones, en especial por el padre de ella, la pareja se casó pero como imaginareis, la vida que le dio Tom a Kirby fue de todo menos buena.
Una noche que Tom volvió de la taberna, se encontró a su suegro sentado en el salón de su casa, para ser exactos en su silla favorita, una de roble con un respaldo muy alto; ahí sentado su suegro le informó de que esa noche se iba a llevar a su hija de esa casa y que diese por terminado el matrimonio pero Tom, bastante perjudicado, le cogió de las solapas y le lanzó a la calle.
Estando solo en su salón, Tom empezó a pensar cómo quitarse a su suegro de en medio y sin aguantarse esa furia, salió de su casa para llegar a la de su suegro; una vez allí, sin mediar palabra según el hombre abrió la puerta, Tom le asfixió con sus propias manos aunque hay otras versiones de la historia un poquitín mas truculentas.
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| La silla colgando |
Tom fue detenido y llevado a la cárcel, condenado a la muerte por la horca y se dice, que en su ultima cena pidió ir a su taberna favorita cosa que se cumplió y una vez terminada la cena, dijo que cualquier persona que se sentase en su silla favorita, moriría.
La sentencia se hizo efectiva, Tom fue ahorcado y sus pertenencias vendidas o guardadas, entre las que estaba esa silla donde aquella noche también se había sentado su suegro; tras la I Guerra Mundial, la casa de Busby fue convertida en una taberna que sigue funcionando a dia de hoy llamada "Busby Stoop" y allí que estaba su silla que era objeto de bastantes apuestas a la hora de sentarse o no en ella.
Se dice que un piloto de la RAF apostó el sentarse y ganó pero en una de sus misiones, el avión falló y falleció en el acto. Otra persona fue un obrero de la construcción que estaba comiendo en la taberna en su descanso mientras hacia una obra cerca de allí; simplemente, se sentó en esa silla, comió y cuando volvió al trabajo, el techo de la casa se le cayó encima, falleciendo también en el acto.
| El Thirsk Museum |
También se habla de otro piloto que fue a comer allí y al salir fue atropellado entre otras personas cuyas muertes habian sido en circunstancias extrañas.
Con todo eso, el dueño de la taberna decidió donar la silla al museo local, el Thirsk Museum y pedir que la pusieran en alto para que nadie hiciese la apuesta de sentarse y ahí sigue a dia de hoy, colgada de unas cadenas.
Casualidad o no, sigue siendo una de mas mayores atracciones de ese museo que se dice que llegó a ser investigado por los propios Warren.
¿Conocíais este objeto? ¿alguno similar?


No conocía la historia. Un beso
ResponderEliminarCreo que no es muy conocida fuera de sus tierras.
EliminarUn besazo!
No conocía la historia, pero vamos, a mí que no me busquen en ese museo, por si acaso, ajá. Muy bien explicado y una historia que es muy curiosa, como todas las que nos ofreces. Un besote, feliz tarde.
ResponderEliminarJajaja a mi no me importaría ir, tiene que estar curioso pero si me quiero sentar, me llevo un taburete plegable por si acaso, tipo silla de playa.
EliminarUn besazo!
Hola, Morella.
ResponderEliminarRecordaba la historia que contaste, incluso que te comenté. Y es parecida a esta.
Lo de que una mujer se fije en alguien notoriamente indeseable es algo que ha pasado y sigue pasando lamentablemente.
Tom hizo méritos para tener una condena, aunque hicieron bien en otorgarle su último deseo.
El haber lanzado esa maldición revela su maldad, ya que fue bien atendido, sin importar que fuera un condenado.
Lo del piloto de combate y lo del obrero podría explicarse por tener ocupaciones peligrosas. Pero lo del otro piloto y demás gente da para pensar.
Así que no es mala precaución, que de paso atrae visitantes.
No conocía otro caso, aparte del que antes contaste.
Besos, Morella.
Es que creo que si me pongo a buscar, encontraríamos una sección entera de mobiliario fantasmagórico.
EliminarPues tengo una entrada pensada sobre el tema de las mujeres y las parejas convictas pero tengo que investigar un poco mas y a ver como la enfoco.
Un besazo!
"allí quedará mi silla
ResponderEliminarsin que nadie se siente en ella,"
mientras te leía me acordé de aquella canción interpretada por nino bravo, titulada: "esa será mi casa".
generalmente los hombres tendemos a tener nuestra propia silla favorita. en la casa de la menor de todas mis hermanas, nadie se puede sentar en el otro extremo de la mesa con respecto a la cabecera donde se sienta mi cuñado, pues aquella silla le pertenecía a mi difunto sobrino luis.
con respecto a la silla de tu historia, ni loco me sentaría en ella.
besos.
Ay Nino, con lo que me gusta.
EliminarCreo que todos tenemos un poco de manías con los sitios en casa, siempre hay alguno en particular donde nos ponemos todos y si hay visita, se tienen que adaptar, por lo menos en mi casa jaja
Pero respetar el asiento de tu sobrino me parece bonito, es un homenaje a él.
Un besazo!
Holaaaa
ResponderEliminarGracias por el post ^^
Besitos =)
De nada!
EliminarUn besazo!
Vaya, me doy cuenta que mi bandoneonista debí pintarle los apoya brazos en su silla, hubiese sido similar.
ResponderEliminarSe me ocurre pensar en algunos instrumentos de músicos de los que se creía poseídos por el diablo, pienso en la guitarra de Robert Johnson, en el violín de Paganini...
Besazo Morella, hasta una próxima
Tambien andan por el blog los dos instrumentos, si aquí otra cosa no pero todo lo que sea maldito, lo traigo cual "Misterio para 3"
EliminarUn besazo!
Pues yo no me sentaría por si acaso. Que historia tan escalofriante. Gracias por compartirlo. Besitos
ResponderEliminarYo iria al museo pero con la silla de la playa para sentarme yo no sea que la liemos.
EliminarUn besazo!
Estas historias de alguna manera me fascinan. Puedo observar la silla e imaginar la vida de los protagonistas de tu historia. Muy buena!!. Un abrazo, Morella
ResponderEliminarGracias! es que nunca nos paramos a mirar los objetos con atención y todos tienen su historia... solo que algunos mas inquietantes.
EliminarUn besazo!
Um local muito interessante!
ResponderEliminarBjxxx,
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Gracias!
EliminarUn besazo!
Ostras qué curioso. Al final no sabemos si la energía de esa persona se queda en el objeto porque una vez puede ser casualidad pero tantas... Da qué pensar. Si los Warren estuvieron viendo la silla, algo hay!
ResponderEliminarYo creo que todo tiene su energía y que algo hay en esa silla que mejor ni acercarse con un palo.
EliminarUn besazo!
no soy supersticioso, pero no me sentaría en esa silla por si acaso. si hay una correlación estadística entre sentarse en ella y convertirte en fiambre al poco tiempo, prefiero no averiguarlo. :P
ResponderEliminarbesos!!
Yo tampoco pero las meigas haberlas haylas y yo ahí tampoco me sentaría jajajaja
EliminarSin saber mucho de mates, aventuro que la correlación estadística pasada a porcentajes, se acerca al 90% como poco...
Un besazo!
Que mal rollo jajaja ya ni sentarse puede uno
ResponderEliminarComo para que la pongan por error en la sala de espera!
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