miércoles, 28 de enero de 2026

La calle del Cenicero

 

Este verano hice unas cuantas fotos y yo con mi cabeza de chorlito o mi empeño en ser la doble humana de Dory, las he rememorado ahora que me las saca el señor de Google. Así que  creo que va siendo hora de contaros el origen de una calle muy curiosa que creo que os va a llamar la atención...
La calle del Cenicero tiene un nombre bastante curioso, siendo estrechilla situada entre Gobernador y Atocha. 
Yo y mi pulso roba panderetas
¿El origen de su nombre? pues hay unos cuantos: Felipe II la tenia como su sitio favorito de paseo para conquistar a las damas dándolas dulces cuando se llamaba Redondilla o Redondilla vieja aunque pronto pasó a llamarse Cenicero no porque la gente que vivía ahí fumase como una bestia parda o como yo en mis mejores tiempos fumadores, sino porque ahí vivían personas que se dedicaban a recoger la ceniza de los hornos de Villanueva en unas corralas; dicha ceniza la vendían en los lavaderos como útil de limpieza y hacían lo mismo con la Inquisición cuando se terminaban las hogueras.
Dedicándose a eso, eran un gremio bastante repudiado y apareció un refrán que hace mil años que no oigo, quitando alguna peli: "parece que viene del corral de los Ceniceros" cuando querías dejar mal o despreciar a alguien.
Pero como siempre, la historia viene a darle un poco de lustre. En  Cenicero, situado en La Rioja, en 1834 se libró una batalla durante las guerras carlistas de las que hacen epoca ya que las tropas del general Zumalacarregui, conocido como el Tío Tomás por sus hombres, asedió la Torre de San Martin.
Foto mía del verano pasado
Los liberales, defendieron con uñas y dientes la torre, Cenicero y si me apuras, los pastos colindantes de los carlistas que tras 26 horas intentando que ahí no pasase ni el tato con Zumalacarregui a la cabeza. El general ya hasta la misma de ver que no avanzaba ni conseguida nada porque encima las mujeres que llevaban para pedirles a los sitiados que depusieran armas poco mas o menos que les tocaban las palmas y les achuchaban para seguir peleando, decidió quemar la Torre usando muebles de las casas como combustible pero un viento inclinó el fuego y de los que había en la Torre, no murió ninguno.
El general al ver que podía llegar ayuda, decidió abandonar diciendo que la heroicidad del pueblo de Cenicero debería de ser reconocida y que si por el fuera, así seria. Tiempo después, Isabel II les dio medallas de oro en forma de estrella y a los doce mas distinguidos, la cruz individual de Isabel II.
Muy bonito pensar que se llama así por la batalla y por la placa que tiene pero lo cierto es que ya era conocida así antes por lo que nunca viene mal recordar un trozo de historia.
¿Conocías esta calle?¿que te parece?


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