Llevo una semana mas rara con el cambio de hora... estoy que no me encuentro. Cada año que pasa lo llevo peor y esto de que el domingo, adelantasen una hora me ha dejado con una astenia primaveral y un sueño que me esta dando cada arreón que me deja el cuerpo jota. Inocentemente, pensaba que con la edad iria a mejor, pero veo que no.
En fin, terminado el rincón de la queja, como veo que los dragones os gustan, vamos a ver el dragón de Madrid. Que si existe y tenemos uno pero a no ser que te guste mucho la sierra, no se suele conocer aunque no esperes un dragón violento echando fuego, mas bien uno que se quedó dormido...
| La parte de la izquierda seria su cabeza y el resto la cresta, un dragón dormido |
Se dice que antes de que existiese Hispania, un dragón volaba libre por el mundo. Era precioso con los colores del amanecer y su piel estaba rodeada de joyas pero nuestro protagonista de hoy, iba buscando la fuente de la eterna juventud, rascando con sus garras todas las piedras volcánicas que encontraba.
Con tanto rascar, se fue haciendo heridas que le agotaban cada vez mas en busca de esa fuente esquiva. Volando llegó a China, a lo que hoy es el Parque Forestal de Zhangjiajie donde se encontró a un anciano pescador que se apiadó de la criatura moribunda, acercándose en su balsa de bambú dispuesto a curarle las heridas con el agua.
Tras mil y una noches recorriendo el mundo, llegó a la Península Ibérica donde encontró entre pinos una gruta de granito de donde emergía agua, que al darle el sol brillaba como si fuera de cuarzo. El dragón bebió contento por haber encontrado la fuente y en un instante, su forma se petrificó dando origen a los Siete Picos o la Sierra del Dragón en Cercedilla.
Como curiosidad, el rey Alfonso X fue quien la bautizó así, por parecerle un dragón tumbado, siendo su cara sur de Madrid y su cara norte de Segovia.


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