miércoles, 21 de enero de 2026

La niña de las peras


De nuevo vamos  a viajar a lo que aquí llamamos las islas afortunadas para que os cuente una leyenda situada en Tenerife. En concreto, nos vamos a uno de los sitios mas mágicos que tiene: el barranco de Badajoz en Güímar. 
Os aviso que es una leyenda de las que mas versiones tiene y yo os voy a contar de las que me se, la que mas me gusta pero si la conocéis y queréis compartir alguna otra, bienvenidos sois...
Nos vamos a 1910, en el valle de San Juan situado en el Valle de Güímar donde vivía una familia de campesinos muy humilde que tenia una pequeña de diez años.
La nena estaba jugando con sus amigas sobre el mediodía cuando su madre la llamó para que trajera unas peras del peral que tenían en la ladera del barranco de Badajoz para que sirvieran de postre tras la comida y allá que se encaminó ya que era algo muy habitual.
Tras quince minutos, llegó al peral donde se puso a la tarea hasta que una somnolencia muy extraña comenzó a invadirla llevándola al sopor mas profundo; pensando que era cosa del calor, se tumbó a la sombra de los perales a descansar un ratito hasta que se la pasara y continuar con su tarea.
Pero alguien la despertó, una figura vestida totalmente de blanco que con una expresión muy amable, la invitaba a seguirla con su mano cosa que ella hizo ya que no sentía ningún miedo llegando a darle la mano a su acompañante.
Se metieron dentro de una de las grandes cuevas que se podían ver desde la ladera y comenzaron a atravesarla, cada vez mas adentro sin que pareciese que tuviera fin hasta que tras un pasadizo muy estrecho entre un par de rocas volcánicas, apareció ante ella un valle muy verde con todas las especies de arboles frutales de los que había antiguamente en Tenerife. 
Notó una brisa muy suave que la acariciaba la cara y vio a mas seres como su acompañante que la saludaban con la mano, sintiendo paz y tranquilidad hasta que su acompañante volvió a tenderle la mano para que deshiciesen lo andado.
Tranquilamente dieron un paseo hasta el peral donde la pequeña se había quedado dormida y allí, se despidieron los dos con una gran sonrisa, despertándose ella como si todo hubiese sido un sueño por lo que había que ponerse en marcha camino de su casa a llevar el recado aunque solo había pasado  como mucho, una media hora o eso creia.
Pero para su sorpresa, cuando salió del barranco comenzó a notar todo diferente, mas calor, un viento que la abrasaba y al mirar atrás debido a un sonido raro, vio que en la ladera había una carretera que parecía una serpiente y que por ella no iban coches con caballos sino otras cosas que parecían del futuro y Güímar parecía que era mas grande con casas mas altas. Al mirar al mar, lo que mas la extrañó fue que los barcos ya no llevaban velas para navegar.
Cuando enfiló la cuesta que llevaba a su casa, extrañada porque el pueblo en algunas cosas seguía igual y en otras era muy diferente, se encontró a una mujer que tendría cerca de treinta o cuarenta años, era una mujer que la sonaba muchísimo, la resultaba familiar pero no sabia de qué; la mujer la miró a medida que iba palideciendo y sus ojos se abrían mas como platos, su expresión pasó de la sorpresa al terror y salió corriendo chillando para llamar a la primera puerta de una casa que se encontró: su amiga, la niña de las peras, había vuelto ya que esa mujer que estaba asustada, era una de las niñas que estaba jugando con ella cuando se marchó. 
¿Conocías esta leyenda? ¿Alguna versión? ¿Qué crees que le pasó a la niña de las peras? 


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