miércoles, 11 de febrero de 2026

Romeo y Julieta en Babilonia


Johann August Nahl el Joven

Aunque aun queda un poco para San Valentín, donde os contaré una leyenda en audio, hoy me apetecía traeros un mito que en su dia cuando estudiaba, me recordó un montón a Romeo y Julieta. 
Quien sabe si no fue la inspiración para la historia, a ver qué crees...
John Williams Waterhouse
Se dice que Píramo y Tisbe, eran vecinos en Babilonia, compartían literalmente una pared de su casa estando uno a cada lado. Tanto él como ella tenían buena fama en la ciudad de ser muy bellos y grandes personas así que no era de extrañar, que tras toda la vida creciendo juntos, al final se enamorasen pero sus familias llevaban años enfrentadas así que dijeron que su historia, debia de acabar casi sin empezar.
Pero en la casa, existía una grieta en esa pared que compartían por lo que comenzaron a comunicarse a través de ella mientras en la calle, todo eran miradas, sonrisas o algún roce furtivo de manos. Cansados de esa situación, una noche programaron una cita en el monumento funerario a Nino, el primer fundador de la ciudad, para verse, estar juntos y quizás, escaparse.
Tisbe había avisado a Píramo que iria cubierta por un velo para no ser reconocida en el caso de que alguien la viese y así lo hizo, salió de su casa a hurtadillas antes del anochecer y se sentó bajo un árbol de frutos blancos, una morera que estaba junto a la tumba a esperar a su amor.
Gregorio Pagani
Pero mientras esperaba, apareció una leona con restos de su presa entre los dientes y manchada entera de sangre, aprovechando que el animal no había visto a Tisbe pero ella a la leona si, la muchacha salió corriendo a esconderse entre la maleza dejando atrás el velo que la cubría. La leona lo encontró y lo desgarró manchándolo de sangre mientras ella se escondía en una cueva cercana.
Al cabo de un rato, cuando la leona había marchado dejando el chal tras de sí, apareció Píramo que encontró el velo desgarrado cubierto de sangre y huellas de una leona; entendió que su amada había sido devorada por el animal y sin pensarlo, se atravesó el pecho con su espada.
Ajena a todo, Tisbe salió de la cueva cuando anocheció  en busca de Píramo al que se encontró muerto abrazado a lo que quedaba de su velo; Tisbe, cogió la espada de su amor y se encomendó a los dioses pidiendo que ya que en vida no pudieron estar juntos, lo estuvieran en la muerte. 
Desde entonces, la morera bajo el que aparecieron los dos amantes al dia siguiente, empezó a dar frutos de color rojo en recuerdo de Píramo y Tisbe. 
¿Conocías esta leyenda? ¿Qué te parece?


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